Conmemoración de la Natividad del Señor.

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Con una emotiva misa de Navidad oficiada por el Obispo Castrense, Monseñor Santiago Silva Retamales, quien estuvo acompañado por el Capellán Claudio Verdugo Cavieres  la Fundación dio término a las actividades 2017.

En su homilía, Monseñor Silva  pidió en forma especial por los enfermos de la familia militar y por todos los asistentes.  Además, rezó por la Fundación de Señoras del Ejército y sus voluntariados comparándola con una  gran familia, un lugar de encuentro y contención.

Durante su prédica también explicó los símbolos del pesebre en el cual están presentes: la sabiduría a través de los reyes magos; la humildad característica propia de los pastores; la obediencia de los animales y las figuras de José y María nos regalan al niño Dios. Asimismo, instó a los presentes a agradecer todo lo recibido durante este año y a rescatar algunas virtudes para el que viene, invitando a  un minuto de reflexión para luego compartirlo con su compañera más próxima.

Luego de la misa, el Directorio, en representación de la Presidenta, Marianne Stegmann de Oviedo,  dio las gracias por  su constante apoyo entregado durante estos cuatro años a las señoras Beatriz Linzmayer de Izurieta y Ginetta Fornazzari de Izurieta. Junto con los agradecimientos a los diferentes voluntariados que entregan su tiempo al servicio de los demás; al staff administrativo  y a todas las personas que hicieron posible el trabajo durante este periodo de gestión,  se destacó a la voluntaria del Centro de Actividades, Norma Delgado de Carrasco por su dedicación en el cuidado de los niños que asistieron al Centro de Tareas;  y a la arquitecto y director del proyecto de los Centros de Actividades Cordillera, Baquedano y Porvenir.

En forma especial, se despidió a Noma Jara de Peña, esposa del primer Suboficial Mayor de Ejército, quien fue recientemente llamado a retiro.

Normita, como es conocida por sus cercanos, durante estos cuatro año compartió y participó en diferentes actividades de la Fundación. Le agradecemos su cariño y le deseamos el mejor de los éxitos en esta nueva etapa de su vida junto a su familia.

“Fueron casi cuatro años muy gratificantes. Valoro mucho el trato y la inclusión que se le dio a las señoras de los suboficiales, las acogieron muy bien”, afirmó Norma.

Con respecto al reconocimiento, agregó: “Fue muy sorpresivo y lindo, se demostró el sentimiento de amistad y fraternidad característicos de la Fundación”.

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